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La Educación como eje prioritario para el cambio climático

En el mes de mayo continuamos con la Campaña Mundial por la Educación con un enfoque ambiental, resaltando en este espacio los esfuerzos que hace Fe y Alegría en aras de lograr una educación integral que transforme a las personas para actuar de manera responsable en el mundo. Para ello, vamos a hacer referencia a uno de los ambientes de aprendizaje (PIIC) de la Propuesta de Innovación Educativa y como desde allí se propicia el reto de formar personas para la protección y cuidado del medio ambiente.  

Hacia el 2016, el programa de Innovación para el aprendizaje y transformación social tomó vida, aunque realmente se concretó en el 2017 (Fe y Alegría, 2017). Los Proyectos Interdisciplinarios con Incidencia Comunitaria (PIIC) se implementaron como parte de este programa como una de los ambientes de Aprendizaje. Estos proyectos son innovativos en el sentido de que rompen con esquemas tradicionales de enseñanza y aprendizaje por áreas y asignaturas. El Aprendizaje Basado en Proyectos o Problemas permite la innovación en la educación al cambiar el rol de los estudiantes y el profesor. Con esta metodología, los estudiantes son el eje y el profesor pasa a ser un facilitador. De esta forma, los estudiantes construyen su propio aprendizaje; son receptivos a un problema o una inquietud sobre los cuales indagan y llegan a plantear soluciones. Así, el deseo real que les motiva la situación inicial los lleva a establecer una ruta de proyecto o investigación. Por otro lado, los PIIC tienen la característica de ser multidisciplinares y locales; esto permite que los diferentes estudiantes puedan abordarlo desde el ámbito con el que tengan mayor afinidad, creando sinergias con sus compañeros en un trabajo colaborativo, y, finalmente, puedan aplicarlo a solucionar un asunto que haga parte de su comunidad. Todo esto, aparte de empezar a enseñarles sobre cómo realizar proyectos y/o investigaciones y trabajar en equipo, les permite entender que ellos son actores activos de su comunidad y que aquello que hagan puede llegar a tener gran incidencia en sus comunidades, cambiando así sus propias realidades (Informe de Gestión Fe y Alegría, 2017).

Con esto dicho, los proyectos planteados dentro del área científico-tecnológica sobre medioambiente van desde siembra de árboles y reciclaje hasta la creación de sistemas de acueductos artesanales para los hogares en comunidades con problemas de acceso a este recurso vital. Como se puede inferir, las mismas comunidades aplauden estas nuevas estrategias y también llegan a integrarse a estos procesos, entonces, además de aprender de forma directa sobre conceptos científicos e investigativos, e incidir positivamente sobre el ambiente, los estudiantes están creando tejido social y sentido de pertenencia en las colectividades.

Este mes seguimos profundizando con la Campaña #DefendemoslaEducación #SostenemosalMundo porque creemos en la importancia del momento que vivimos y los roles que como educadores debemos asumir, además de crear o reforzar las redes de aprendizaje y acciones locales, el intercambio entre iguales, la producción social de conocimiento y los sistemas de aprendizaje a través de la acción.

Colaboradores: Gracias por su apoyo.

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