Inicio > Noticias > Dibujando nuevos rostros y nuevos caminos desde la equidad

Dibujando nuevos rostros y nuevos caminos desde la equidad

Este mes “las mujeres somos el rostro de la Fe y la Alegría”. Con este lema iniciamos esta reflexión, que busca reconocer la vida de todas las mujeres que enaltecen y dignifican a millones de personas en Colombia y el mundo a través del Movimiento. Pero más allá de hacerla visible como una agente constructora e imprescindible de una nueva sociedad y de un nuevo futuro, primero es necesario soñar y reestablecer un mundo más justo entre mujeres y hombres.

Nuestra apuesta para la construcción de ese otro mundo posible y necesario, se vehiculiza desde una educación que promueve y hace vida valores como la igualdad y la equidad, orientados a transformar aquellos discursos y prácticas que promueven relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres. Ello implica un constante análisis de los patrones establecidos de relación entre hombres y mujeres que permita develar aquellos aprendizajes que garantizan o atentan contra la dignidad de cada persona.

Según la UNICEF (2018) en el mundo existen 131 millones de niñas que no tienen acceso al sistema educativo y se estima que para el 2030 más de la mitad de todas las niñas a nivel mundial no podrán alcanzar el desarrollo de habilidades básicas (alfabetización y cálculo), además, de las escandalosas cifras sobre abuso y violencia en las que predomina el rostro femenino. Por ello, urge el cuestionamiento para orientar acciones pertinentes para afrontar este reto global: ¿cómo construir condiciones para la equidad, en contextos -sociales, económicos, políticos, culturales- que atentan contra la dignidad de las mujeres?, ¿cómo promover relaciones de poder igualitarias que permitan la configuración de discursos y prácticas igualitarias?

Nuestro compromiso como Movimiento de Educación Popular y Promoción Social, es educar a niños y niñas libres de prejuicios a razón de las diferencias sexuales, religiosas, políticas, entre otras. Este compromiso se hace visible en el desarrollo de capacidades y competencias para la vida en plenitud que permite a los niños y hombres, por ejemplo, expresar sus sentimientos y emociones, superando el miedo o la tristeza; promover prácticas de cuidado y estima para sí mismo y para las personas con quienes se rodea; fomentar el trabajo en equipo desde la perspectiva de la colaboración, reconociendo las capacidades diversas y asumiendo un lenguaje que valora y reivindica al otro y a la otra.

El compromiso con la educación de niñas y mujeres se hace relevante -y urgente-, dada la historia de exclusión, violencias, vulnerabilidad y poca garantía de sus derechos y condiciones para la vida digna, a razón de creencias y prácticas culturales que las vincula en relaciones de subordinación, dependencia y sumisión. Dichas relaciones se aseveran para aquellas mujeres que tienen bajos niveles educativos y que conviven en ambientes sociales hostiles. El reto educativo con ellas, es su empoderamiento, que se traduce en descubrir y hacer uso del propio poder para conocer, aprender, convivir, proponer y crear en igualdad de condiciones que los hombres.  

En línea con lo anterior, estamos comprometidos en la construcción de una nueva sociedad en la que hombres y mujeres trabajen juntos en la creación de oportunidades para el bienestar común. El punto de partida es el despliegue de las capacidades de todas las personas que permita el reconocimiento de la diversidad en igualdad de condiciones, en la que “todos y todas” tenemos responsabilidad de participación y acción individual y colectiva. Lo anterior no significa que se desconozcan las diferencias entre hombre y mujeres -hay habilidades que están más acentuadas en uno que en el otro, también hay diferencias biológicas-, sin embargo, todas ellas son valiosas y complementarias, pero estamos llamados a revisar la valoración que hacemos socialmente de ellas pues muchas veces se les exagera de manera errada, generando inequidad.

Las condiciones, de igual forma, han cambiado. Antiguamente, las personas con más fuerza física se consideraban las personas más acertadas para liderar, lo cual le daba ventaja al género masculino, prevaleciendo así en el poder. Por el contrario, actualmente las personas más creativas e innovadoras garantizan llegar a mejores posiciones, lo cual es un tema que se relaciona más con capacidades intelectuales y no hormonales o físicas; sin embargo, todavía en el ambiente laboral se observa que las mujeres no tienen la misma presencia e injerencia en espacios relacionados con la toma de decisiones o de poder y prestigio. Como dice Wangari Maathai, premio Nobel de paz 2004, “Entre más alto subas menos mujeres vas a encontrar”. Como puede verse, en muchas oportunidades, las ideas de género no evolucionan con la misma rapidez con la que avanzan otros aspectos, y, por ello, debemos hacer mayor esfuerzo para garantizar espacios de equidad.

Desde Fe y Alegría apostamos por la construcción de nuevas actitudes, relaciones y prácticas cotidianas que transformen esta realidad de inequidad. Por ello, trabajamos en redes y agrupaciones de mujeres fortaleciendo y proyectando su empoderamiento, educando desde la perspectiva de los derechos y promoviendo ciudadanías críticas, capaces de armonizar el discurso y la acción. Adicionalmente, lideramos, junto a maestros y maestras, propuestas educativas para la promoción de una cultura de paz con enfoque de género que contribuye a la afirmación identitaria de las niñas y mujeres afrodescendientes en Cartagena, que atiende las manifestaciones de las violencias que se dan en la escuela y la familia y forma en nuevas masculinidades a los niños y hombres.

En esta edición, hacemos un especial reconocimiento a las mujeres que acompañan estos sueños desde el área administrativa y misional, a las mujeres con las que construimos redes, con las que crecemos y nos hacen crecer, y también a todos nuestros compañeros hombres en los mismos espacios con quienes caminamos a la par para transformar las injusticias que se visibilizan en nuestro país. Creemos fielmente que juntos, y desde este corazón grande, lleno de vida e incluyente, tenemos la capacidad de creer y cambiar todas aquellas situaciones que empobrecen las mentes, corazones y vidas de los más indefensos. ¡Gracias por seguir fomentando acciones que llevan vida!

Colaboradores: Gracias por su apoyo.

Obras Compañía de Jesús